Bernat Nadal y Crespí. Obispo de Mallorca

El 5 de abril de 1745 nació en Sóller Bernat Nadal y Crespí, hijo de Bartomeu Nadal y Antònia Crespí. Su padre era molinero y tenía arrendado el molino de agua de la Acequia de Pacó, situado en la calle de Bauzà nº12, en el centro de la población de Sóller.

A pesar de que su familia tenía pocos recursos económicos Bernat Nadal pudo estudiar. Primero, entró en la escuela del Convento de los Franciscanos, gracias a su tío fray Antoni Nadal. Los mismos frailes se encargaban de que familias acomodadas de Sóller pagasen sus estudios en el Estudi General de Palma. Posteriormente, pasó al Seminario para tomar los hábitos y entrar en la Iglesia.

Fue tonsurado el 1761 y posteriormente ocupó una plaza de profesor en el colegio de La Sapiència, en el cual llegó a ser rector con tan sólo 24 años. Adquirió un notable conocimiento en humanidades, especialmente en lenguas, llegando a dominar el latín, el hebreo, el griego, el portugués, el italiano, el inglés, el alemán y el francés. Además de su instrucción en teología, derecho canónico y civil, artes e historia se sumaron los conocimientos de geografía, geometría y álgebra. La adquisición de estos conocimientos lo acercaron ideológicamente al liberalismo, siendo un miembro destacado de la Sociedad de Amigos del País, la cual era el referente cultural del Estado.

Fue ordenado presbítero el 1869, pasando a ser, entre 1771 y 1777, vicario de la parroquia de Mancor de la Vall. En el año 1777, el Obispo de Mallorca lo propuso para ocupar un cargo en la oficina de interpretación de lenguas extranjeras de la Secretaría del Estado en Madrid. Al poco de llegar, pasó a ocupar la plaza de director del mencionado centro.

El 1787 por indicación del rey Carlos III, amigo personal de Nadal, fue nombrado Canónigo de la Sede y posteriormente decano. A pesar de esto, siguió residiendo en Madrid donde ocupó varios cargos de relevancia dentro de la nunciatura de la capital.

En mayo de 1792, el rey Carlos IV lo propuso para ocupar la vacante de Obispo de Mallorca, que se hizo efectiva el 20 de abril de 1794 por el Papa Pius VI. El uno de febrero de 1795 hizo su entrada solemne en Ciudad de Palma.

Como Obispo de Mallorca influyó considerablemente en la diócesis durante los 24 años que ocupó el cargo. Estuvo muy implicado en la formación de las personas, tanto espiritual como culturalmente. Fundó, en 1809, el Colegio de La Pureza en Palma (con las fornaluchenses Maria Arbona Mir y su hija Maria Ferrer Arbona, como encargadas), erigió ocho iglesias nuevas y atendió a la formación de un nuevo Catecismo y Ritual.

Además, fue el primer obispo natural de Mallorca que permitió la ordenación de judíos conversos (dichos popularmente xuetes) en la diócesis, acabando con la discriminación.

Su implicación con Sóller

Tampoco se olvidó de su villa natal, donde adquirió una nueva casa y varias propiedades.

Fue un gran benefactor de Sóller, donde promovió varias obras y actuaciones para mejorar la vida de sus habitantes. Impulsó entre otros, la puesta en funcionamiento de un ambicioso plan escolar para mejorar la educación de los jóvenes sollerics, así como la canalización del agua de la Fuente de s'Ullet hasta la plaza para su uso público. Por este motivo regaló el surtidor que todavía hoy podemos ver en la Alameda de la plaza de la Constitución. Además, promovió la construcción del Lazareto del Puerto para acoger a los enfermos, se implicó en la concesión de derechos comerciales y en la mejora de los edificios de la Parroquia y del Convento.

Impulsor de la Constitución de 1812

Pero, además de todas las obras y proyectos que impulsó en Mallorca, seguramente es más recordado por su participación en la promulgación de la primera constitución liberal del Estado Español en el 1812 (conocida popularmente como la Pepa). Esta Carta Magna se publicó en el marco de la Guerra del Francés o de la Independencia (1808-1814), después del vacío de poder provocado por la abdicación forzada de Carlos IV y la renuncia de Fernando VII al trono español, con la consecuente ocupación francesa y subida al trono de José I Bonaparte (hermano del emperador francés Napoleón Bonaparte).

El 29 de enero de 1810, la Junta Central (órgano de gobierno en ausencia de los monarcas) llamó a cortes a todos los grandes de España, prelados y procuradores de las ciudades. Los representantes de Mallorca fueron Guillemo Moragues, Mn. Antoni Evinent, Mn. Antoni Llaneras Amengual, Josep de Salas Boixadors y Mn. Josep Ribes. Finalmente, Mn. Antoni Evinenet fue sustituido por el obispo de Mallorca, Bernat Nadal y Crespí. Nadal llegó a Cádiz el mes de febrero de 1811 y su actuación en las Cortes fue notable. El mismo pronunció el discurso inaugural de éstas, ejerció el cargo de Presidente de las Cortes entre el 24 de septiembre de 1811 y, el 23 de octubre del mismo año, participó activamente en la redacción de la Constitución liberal de 1812. Perteneció y presidió las Comisiones sobre las joyas de la Iglesia, el restablecimiento del Consejo de la Inquisición y la Regencia del Reino. Nadal destacó en sus intervenciones sobre los temas de la abolición de los señoríos, la libertad de imprenta o la intervención en la tesorería del Estado.

Al poco de la proclamación de la Constitución, el Obispo regresó a Mallorca para seguir ocupando su cargo. Por el Decreto de Valencia de 4 de Mayo de 1814, Fernando VII abolió la Constitución de 1812.

Bernat Nadal murió en Palma el 12 de diciembre del año 1818 a los 72 años de edad.

Después de su muerte, el Ayuntamiento de Sóller encargó la confección de un retrato para colgar en la Casa Consistorial.

El día 12 de diciembre de 1903, el Ayuntamiento de Sóller decidió abrir una galería de Hijos Ilustres de la localidad, nombrando al Obispo Nadal como el primero de ellos en recibir tal honor.

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