La familia y el aceite

La familia Arbona de can Repic

Los orígenes de la familia Arbona de can Repic se remontan a los años de la conquista catalana de la isla de Mallorca. Tradicionalmente, este linaje en Sóller ha ido ligado al cultivo de la tierra y a la producción del aceite. Originariamente, esta familia se estableció en la entrada del pueblo, lo que ha dado como topónimo que esta zona sea conocida como Can Repic Vell.

En el siglo XVIII la familia adquirió buena parte de la zona que se extiende entre la desembocadura del torrente Mayor y sa Quarantena, la cual pasó a conocerse como la Playa de Can Repic, nombre que se mantiene en la actualidad. Esta zona se desecó, parceló y se convirtió en tierra de cultivo, siendo uno de los principales espacios para el cultivo de Sóller. Después de unas graves inundaciones, en el año 1885, la familia Repic vendió buena parte de las tierras.

Esta estirpe, a pesar de cultivar y trabajar muchas tierras en calidad de arrendatarios, también ha ido adquiriendo diversas propiedades para producir sus propios productos, entre ellos cabe destacar el olivar concocido como Es Rost (cerca de los Montsreals), el cual adquirirían a los herederos del Obispo Nadal. También adquirirían la finca conocida como Sa Vinya, donde se cultivaban las naranjas para vender en Sóller y a los mercados foráneos. El padre de Joan Arbona Rullan realizó injertos para conseguir una clase de naranja com más zumo que maduraba entre abril y mayo, conocida con el nombre de Repica.

La producción de aceite

Sóller, desde la edad media fue uno de los principales centros productores de aceite de Mallorca. En el siglo XIX, la producción de este producto para exportar se hallaba en relativa decadencia respeto a siglos anteriores, en los que había sido el principal producto de exportación local, en parte porque este se hallaba principalmente en las grandes explotaciones de montaña y por la disminución de los rendimientos de la tierra. A pesar de ello, a finales de la década de 1860, Sóller se hallaba entre las cinco localidades de la isla con mayor nombre de hectáreas destinadas al olivo, con una extensión de 1.623,59 ha. y 82.803 árboles sembrados (se hallaba por detrás de Bunyola, Alaró, Calvià i Selva). Aun así, Sóller, se mantuvo hasta bien entrado el siglo XX, como la población que tenía un mayor número de hectáreas de olivar según su suelo productivo, con 45'02% de todo el conjunto de su suelo. Su producción media anual era de 244.087 litros.

La enorme producción del Valle hizo que se montaran muchas pequeñas almazaras con el fin de transformar la aceituna en aceite. Estas solían estar ligadas a una o varias fincas agrícolas. En la calle Nou, se concentraron varios molinos y almazaras, aprovechando muchas de ellas la acequia de la Font de s'Olla, destacando por ejemplo el molino de Can Montserrat o la almazara de Cas Curial.

Otra almazara de esta zona fue la de Cal Bisbe. El obispo Nadal, poseía varias fincas y olivares y por tanto necesitaba un espacio para poder transformar toda la producción que llegaba. Además, en esta almazara se depositaba el aceite proveniente de los diezmos y primicias de la Iglesia. Los depósitos tenían una capacidad para unos 1.000 'ordres' de aceite.

Después de la muerte del Obispo, los herederos se desentendieron de la almazara y la dieron en arrendamiento, hasta que la adquirió el último arrendador, Joan Arbona de Can Repic, el cual hizo de ésta uno de los principales lugares de producción de aceite de Sóller.

Por un lado, en la almazara se transformaba el aceite procedente de los olivares de la familia y por otra, los agricultores llevaban sus aceitunas que se molían por separado para tener su propio aceite. Para venderlo, a menudo los tafoners repartían este producto con el carro de las jarras, un carro de mano, en el que ponían las jarras llenas de aceite para vender.

Durante años un negocio extra de la almazara era la venta 'de orujo' como producto generador de energía para las diferentes fábricas de Sóller. Inicialmente, la almazara de Cal Bisbe se movía por tracción animal pero en 1929, con la electrificación del Ferrocarril de Sóller, adquirían unos motores SIEMENS de 150 voltios y pasó a ser movida por energía eléctrica.

La empresa familiar de Cal Bisbe se mantuvo hasta los años ochenta cuando se cerró la almazara.

Aunque la agricultura era su principal forma de vida, hay que decir que los Arbona de Can Repic fueron pioneros en el sector turístico local. Joan Arbona Rullán compró su primer coche en 1948 para trasladar sus productos y también lo utilizó para realizar viajes por los turistas.

Posteriormente, sus herederos montaron una compañía de transportes y pasaron a gestionar varios establecimientos hoteleros tanto en el Puerto de Sóller como el centro de la población.

Hoy en día, en el Hotel Ca Bisbe se puede degustar el aceite y las aceitunas procedentes de sus olivos, que ellos mismos cultivan.

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